sábado, 27 de septiembre de 2014

Burgos

Burgos, ciudad Castellano-Leonesa, una de las perlas del Camino de Santiago abierta al visitante y al peregrino, atravesada por este y por el Río Arlanzón, Patrimonio de la Humanidad en su magnífico exponente de la arquitectura gótica representado por su Catedral, la de Santa María. Ciudad que rezuma historia y monumentos, en donde destacan también entre otros: El Arco de Santa María, su Plaza Mayor, La Casa del Cordón, La Puerta e Iglesia de San Esteban, Iglesia de San Gil, La Cartuja de Miraflores, El Monasterio de Santa María de Las Huelgas, El Castillo, La Plaza del Mío Cid con el Teatro Principal, las estatuas ubicadas en las calles de esta bonita ciudad, entre ellas la de La Castañera o la del Peregrino y calles como la de La Paloma, centro comercial de productos de la tierra: Embutidos, quesos, vinos. Los puentes que cruzan el Río Arlanzón, entre ellos el de San Pablo, el de Santa María…Recorrer sus murallas y puertas, la de San Esteban nombrada anteriormente y la del Arco de San Martín, el Paseo de Los Cubos, El Paseo del Espolón…
La noche Burgalesa ofrece, también, al visitante una gran oferta de ocio y gastronomía. No dejaremos de probar, esto por el día, su famosa Olla del Peregrino o la Olla Podrida, la morcilla Burgalesa, su queso, la Sopa Castellana, las alubias o “Caparrones”, así como sus carnes y vinos para acompañarla.
Burgos es una ciudad para saborearla despacio, al igual que su gastronomía y pasar unos días recorriéndola, también algunos puntos cercanos de su provincia como el Yacimiento de Atapuerca o el Convento de Santo Domingo de Silos, famoso por su claustro y por los cantos Gregorianos, este más lejos de la ciudad, a sesenta kilómetros de esta.
Sea como fuere, Burgos es una buena opción para una escapada o visita turística.



domingo, 21 de septiembre de 2014

La Masía de la Campana desde Benitandús


Como en un sueño, como en una dulce nube blanca flotando por los contornos de un bosque encantado, arriba, abajo, en medio de tanta belleza.
Árboles de formas y siluetas increíbles, de cuento de hadas, de Elfos. Suave brisa que canta una canción meciendo las hojas dormidas en un mundo mágico.
Es una ruta completa, de las más frondosas de la dulce enamorada: La Sierra de Espadán.
La naturaleza se muestra en todo su esplendor, la vegetación lo domina todo, la humedad, la umbría, los senderos suaves suben, bajan y serpentean llevándonos a la comunión con la Madre: La Tierra, La Naturaleza en mayúsculas.
Nos asombramos a cada paso, en cada recodo, en cada rincón, con cada hilillo de agua que corre por doquier en años de bonanza, por cada canto de pajarillo contento y ensimismado como nosotros con el paisaje que habita: inmenso, de un verde intenso, en un día en el cual el sol no molesta.
Los roquedos de calizas triásicas en retraimiento desde la base, con esas formas caprichosas, con grandes piedras que, casi, se suspenden en el vacío.
Los blancos, pequeños y tranquilos pueblos que pasamos, sus pueblos antecesores, hoy casi derruidos, lástima de lugares mágicos, abandonados por la falta de una protección patrimonial, pero que todavía conservan, o mejor dicho conserva, pues fue solo uno el que visitamos, Suera Alta, con
arcos de medio punto, de casas derruidas que fueran moriscas. Queda algún corral y un establo en unas condiciones bastante buenas.
Es como transportarse, ya no al pasado, pero sí a un lugar donde la imaginación, la alegría de poder contemplar tal joya y el entorno tan inmensamente verde, llenan el espíritu de paz, uniéndote con cada hermano árbol, cada hermana planta, cada hermano pájaro...
Fuentes: una artificial, la de Castro, acondicionada, no por ello falta de encanto; pero la otra posee tanta hermosura natural: La del Avellaner, metida en un pequeño barranco, donde las comparaciones sobrarían todas, pues yo le llamaría el barranco encantado. Es tanta su belleza que no tiene comparaciones posibles: pequeños arroyos que se deslizan entre tanto musgo, tantos helechos, tanto verde...Canto de agua que va saltando alegre en pequeñas cascadas, produciendo un sonido que te enamora. Bosques interminables, hasta donde alcanza la vista; de Alcornoques en una vertiente, en la otra predominan más los pinos, pero también junto a los siempre preciosos árboles, señores de esta Sierra, de los que se extrae el apreciado corcho que sellará las botellas de nobles y añejos vinos, apreciados en el mundo entero.
Castillo que en toda la ruta veremos desde todos los ángulos posibles, el de Maúz, alzándose erguido sobre una cima al medio, rodeado de tanta bella montaña.
Una Masía será uno de los puntos señalados de esta ruta. Una Masía con historia, la de la Campana, lugar donde se piden deseos tocando la misma al llegar y al despedirnos de este lugar. La campana está hecha con la mitad de un obús que cayó allí durante la Guerra Civil y que afortunadamente no llegó a estallar. Cuando se hace sonar esta campana su sonido es escuchado desde toda la Sierra.
Y así entre historias, leyendas, sueños e imaginación, terminamos una de las mejores y más completas rutas de la Sierra de Espadán, con la Luna creciente brillando en una nítida noche sobre la pequeña aldea de Benitandús.

J.L. Asensi

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Momentos






La vida se compone de momentos,
como una melodía, nota a nota,
los momentos se alimentan de pedacitos
de nosotros, uno aquí, otro allá,
uno entonces, otro ahora
y así poco a poco dejamos huecos:
cuando caminamos, cuando subimos
a una cima, cuando viajamos…
Cuando nos enamoramos y cuando esa
historia se termina…
Cuando contemplamos un cielo estrellado,
cuando soñamos despiertos…
Cuando apreciamos la belleza y nos extasiamos
con ella…
Cuando escuchamos esa canción que nos gusta,
que a veces nos evoca instantes…
Y así vamos dejando parte de nosotros,
sembrando esos pedacitos por todas partes,
a cada momento,
y solo nos reencontramos con ellos,
con esas partes que nos forman,
que son un todo con nosotros
cuando volvemos a ese lugar,
aunque nunca sea igual,
dos veces nunca se parecen,
pero nos recuerdan y nos hacen recordar.
La vida es así, momentos que siempre
quedarán,
aunque no los volvamos a buscar.

J.L. Asensi

domingo, 14 de septiembre de 2014

La Alhambra de Granada




La Alhambra y Granada, Granada y La Alhambra, inseparables, imposible nombrar la ciudad sin tan gran monumento árabe, maravilla de su arte y fortaleza del Reino Nazarí de esa bonita ciudad Andaluza. De esa bulliciosa ciudad llena de arte y encanto, de una ciudad moderna que guarda celosamente su pasado.
Granada tiene muchos atractivos, la ciudad en sí, con sus calles, sus plazas, sus Cármenes, típica vivienda Granadina con un espacio verde anexo, que sirve de jardín y huerta a la vez  y que constituye una extensión de la vivienda, aunque hayan llegado a nuestros días, posiblemete con un significado y uso algo diferntes. Sus famosos barrios como El Albaicín, El Sacromonte, El Centro… En estos tres principalmente, se encuentra la Granada de los monumentos, la Granada típica, la Granada con sabor Árabe y Andaluz. O el barrio de La Chana donde podremos ir de tapas y degustar todo su variado repertorio, aunque esa costumbre del clásico “Tapón” lo podremos encontrar en toda la ciudad, ya que el Centro es otro de los barrios donde probar esas deliciosas y típicas comidas.
Otros treinta y dos barrios más, componen la ciudad de Granada.
El Mulhacén en Sierra Nevada, ofrece el encanto del senderismo y la montaña, ya que es el techo de la Península con sus 3479 metros de altitud.
Sierra Nevada se encuentra siempre presente desde muchos puntos de la ciudad, sobre todo la estampa clásica que se puede admirar desde El Abaicín con La Alhambra en primer plano de tan precioso cuadro.
La Alhambra es o era una ciudad dentro de la ciudad, un complejo palaciego y fortaleza o alcázar que albergó el Reino Nazarí de Granada. Sus interiores se encuentran en la cumbre del arte Andalusí, también sus jardines con el agua siempre presente, representan el Paraíso Árabe, donde el placer que produce en los cinco sentidos es innegable. Parece como un ideal que tuvieran los Árabes de vivir unidos a su jardín.
Una maravilla arquitectónica digna de admiración.
Así una visita a esa ciudad Andaluza y a su maravilla universal, merece una visita como mínimo.

J.L. Asensi

domingo, 7 de septiembre de 2014

Eslida-Alto de La Costera-Fuentes

¿Cuantas cosas se podrían decir más de la belleza que no haya dicho en otras entradas?. Creo que bastantes pero de una forma diferente.
¿Qué se podría decir de la Sierra de Espadán que no haya dicho, ya, en otras entradas del blog?.
Sin palabras.
Belleza que te atrapa y te sorprende, que te envuelve y te maravilla, en cada ocasión que se pisan sus montañas, los pueblos de esta incomparable Sierra.
Es una ruta más de las muchas que tiene esta Sierra, pero cada una con su encanto propio. Otra ruta imprescindible. Una ruta completa, una ruta encantadora en un agradable y caluroso día donde el sol luce y aprieta.
Una ruta, como la mayoría de ellas, en este Parque Natural, rebosante, repleto de Naturaleza, de fronda, de humedad, de umbría, de rincones increíbles, de fuentes, porque esta es la ruta de las fuentes. La ruta de las fuentes de Eslida. Para ello subiremos también a un alto, al Alto de la Costera. Con visita a un pueblo que se cuelga de blanco en la ladera de la montaña.
Senderos que pasan serpenteantes por bosques de alcornoques, de pinos, de arbustos y de flores según la época del año. Sonido de abejas revoloteando de flor en flor, de alegres pájaros que adornan el silencio y la paz de esta querida Sierra.
Todo un regalo para los sentidos.




miércoles, 3 de septiembre de 2014

El amor,el mar,ella



El amor, el mar, ella.
Desata la felicidad o el dolor,
la ternura o la dureza,
la alegría o la tristeza.
Abrazada por el inmenso azul
piedra preciosa, topacio
o turquesa.
El amor, el mar, ella.
Desata el cariño o el desdén
la pasión o el frió,
el deseo o el rechazo.
Rubí, volcán encendido
que todo lo arrasa
y luego lo inventa.
El amor, el mar, ella.
Belleza, ónice que brilla
en la noche surcada de estrellas;
marea que sube, olas que golpean
furiosas el malecón y luego
acarician la arena.
Así es ella, mar inabarcable,
mucho o nada,
esencia de todo
o el fin de cada cosa.
Sí, así es ella.
El amor, el mar, ella…

J.L. Asensi
        

domingo, 31 de agosto de 2014

Cueva del Estuco y Barranco de Aguas Negras


Ruta de exploración subterránea por la cueva del Estuco, botánica por sus endemismos y otras plantas y árboles comunes, paisajista por las bonitas vistas que podemos contemplar. La Sierra de Espadán como no podía ser de otra manera, esa Sierra tan querida, con tantas rutas para caminar y descubrir.
La de hoy la empezamos en el Collado de La Nevera, para desplazarnos hasta la Cueva del Estuco. Altar de piedra que se ilumina con nuestros frontales, formas caprichosas de la Naturaleza escondidas como un tesoro bajo tierra. Estalactitas y estalagmitas formando imágenes que cada uno en arreglo a su fantasía alcanza a reconocer. Es un auténtico espectáculo de luces que se van desplazando por su interior. Luces que parecen estar a lo lejos. Algunas veces nos agrupamos para poder enfocar algo que nos ha impresionado, otras veces cada uno por su lado en una sala bastante grande admirando “los grupos escultóricos”. Temperatura constante y agradable que nos protege del viento exterior, que por otra parte es bastante caliente. El pulpo, las cortinas, las cuchillas, el altar, la estalactita madre, la estalagmita gigante. El agujero por donde hemos entrado, que lanza sus dorados rayos de sol hacía el interior convirtiendo esta cueva en un auténtico templo.
Salimos poco a poco de ella sin muchas ganas, como a cámara lenta. Es tan bonito la escena y tan agradable su acogida...
Salimos al exterior con luz cegadora al haber estado nuestros ojos habituados a la oscuridad y de repente salir a la luz de una mañana limpia y clara, entre otras cosas por ese viento dominante de poniente.
Almorzamos y seguimos hacía el Barranco de Aguas Negras. Otro impresionante Barranco de esta querida Sierra. Otro de los bonitos barrancos de la misma. Con apenas algunos pequeños charcos de agua esta vez, pues en otras ocasiones lo he visto con agua corriendo por sus entrañas y también con nieve maquillando su rojizo lecho, envuelto por paredes de roquedo silíceo, formando también en algunos momentos esculturas de piedra labrada por el tiempo, los desprendimientos y la erosión.
Es un barranco no muy frondoso, excepto en algunos puntos donde parece que tienes que pasar por auténticos túneles de vegetación. El color de sus aguas de apariencia negra u oscura es debido al color de las piedras de su fondo.
Desde aquí salimos a la Fuente de La Calzada. Area recreativa utilizada por bastante gente los Domingos para recrearse, comer y descansar en plena Naturaleza.
Es desde esta fuente, que enlazaremos con el punto de partida: El Collado de la Nevera, a través de dos kilómetros de asfalto para dar por concluida otra bonita ruta por la bella Espadán. Terminada esta ruta nos iremos a pasear por las calles de nuestro pueblo preferido, la hermosa población de Ain, piedra preciosa de todos estos bonitos pueblos de esta Sierra de ensueño, donde comeremos y no nos cansaremos de visitar sus calles engalanadas de plantas y llenas de frescor.

J.L. Asensi