domingo, 31 de agosto de 2014

Cueva del Estuco y Barranco de Aguas Negras


Ruta de exploración subterránea por la cueva del Estuco, botánica por sus endemismos y otras plantas y árboles comunes, paisajista por las bonitas vistas que podemos contemplar. La Sierra de Espadán como no podía ser de otra manera, esa Sierra tan querida, con tantas rutas para caminar y descubrir.
La de hoy la empezamos en el Collado de La Nevera, para desplazarnos hasta la Cueva del Estuco. Altar de piedra que se ilumina con nuestros frontales, formas caprichosas de la Naturaleza escondidas como un tesoro bajo tierra. Estalactitas y estalagmitas formando imágenes que cada uno en arreglo a su fantasía alcanza a reconocer. Es un auténtico espectáculo de luces que se van desplazando por su interior. Luces que parecen estar a lo lejos. Algunas veces nos agrupamos para poder enfocar algo que nos ha impresionado, otras veces cada uno por su lado en una sala bastante grande admirando “los grupos escultóricos”. Temperatura constante y agradable que nos protege del viento exterior, que por otra parte es bastante caliente. El pulpo, las cortinas, las cuchillas, el altar, la estalactita madre, la estalagmita gigante. El agujero por donde hemos entrado, que lanza sus dorados rayos de sol hacía el interior convirtiendo esta cueva en un auténtico templo.
Salimos poco a poco de ella sin muchas ganas, como a cámara lenta. Es tan bonito la escena y tan agradable su acogida...
Salimos al exterior con luz cegadora al haber estado nuestros ojos habituados a la oscuridad y de repente salir a la luz de una mañana limpia y clara, entre otras cosas por ese viento dominante de poniente.
Almorzamos y seguimos hacía el Barranco de Aguas Negras. Otro impresionante Barranco de esta querida Sierra. Otro de los bonitos barrancos de la misma. Con apenas algunos pequeños charcos de agua esta vez, pues en otras ocasiones lo he visto con agua corriendo por sus entrañas y también con nieve maquillando su rojizo lecho, envuelto por paredes de roquedo silíceo, formando también en algunos momentos esculturas de piedra labrada por el tiempo, los desprendimientos y la erosión.
Es un barranco no muy frondoso, excepto en algunos puntos donde parece que tienes que pasar por auténticos túneles de vegetación. El color de sus aguas de apariencia negra u oscura es debido al color de las piedras de su fondo.
Desde aquí salimos a la Fuente de La Calzada. Area recreativa utilizada por bastante gente los Domingos para recrearse, comer y descansar en plena Naturaleza.
Es desde esta fuente, que enlazaremos con el punto de partida: El Collado de la Nevera, a través de dos kilómetros de asfalto para dar por concluida otra bonita ruta por la bella Espadán. Terminada esta ruta nos iremos a pasear por las calles de nuestro pueblo preferido, la hermosa población de Ain, piedra preciosa de todos estos bonitos pueblos de esta Sierra de ensueño, donde comeremos y no nos cansaremos de visitar sus calles engalanadas de plantas y llenas de frescor.

J.L. Asensi

domingo, 24 de agosto de 2014

El Pico Bellota




Trepando es como accedimos al último tramo escarpado de esta característica (por su forma) y conocida cima de la Sierra de Espadán, mi querida Sierra.
De nuevo en ella, de nuevo recorriéndola, admirándola, llenándonos de ella, de todo su encanto.
Ayer decidimos mezclar senderismo y aventura, aunque el senderismo siempre es una deliciosa aventura a través de la Naturaleza.
Ayer trepamos, escalamos la “cara oculta” del Bellota, la que no se ve subiendo desde Chovar, la vertiente Oeste. La empezamos por sus primeras estribaciones, cruzamos toda su cresta, nos metimos por una chimenea, escalamos un tramo de grandes losas de rodeno sin agarres, muy lisas, y resultó de ello una apasionante y bonita aventura, la cual, afortunadamente salió bien, pues hubo momentos en los que sentimos un poco de miedo.
Un día espléndido, aunque caluroso, acompañó nuestros pasos por una completa ruta que partió de Chovar, subió al Pico Bellota y llegó cruzando el cordal hasta el Puntal de l’Aljub de Eslida, volviendo a bajar de forma circular a Chovar.
De nuevo y afortunadamente, el contacto con esta Sierra de ensueño y con mis árboles favoritos, los Alcornoques, y las bonitas vistas de las cimas más emblemáticas de la zona: el Espadán, la Rápita, el Batalla, el Gurugú, Cerro Gordo... También de la Calderona que se difuminaba entre las brumas y de las continuas ondulaciones hasta llegar a ella con la vista, ha sido todo un regalo y un bonito mar de montañas en el ancho paisaje.

J.L. Asensi

miércoles, 20 de agosto de 2014

Un día nos enseñaron




A pesar de los continuos avances e inventos, la humanidad siempre ha tendido a caer en los mismos errores sin aprender de ellos y repitiéndolos de una forma casi constante.
La vida nos proporciona una enseñanza continua y la sociedad interpretándola, muchas veces de manera incompleta o equivocada a través de esas personas que dicen cómo y qué hay que enseñar, nos ha enseñado y enseña, no siempre con los mejores resultados.
Un día nos enseñaron que la felicidad consistía en tener mucho dinero y éxito,
pero no nos enseñaron a qué precio, ni que las cosas más importantes son las más pequeñas.
Nos enseñaron a ganar en todo, a ser siempre los primeros, pero jamás nos dijeron las consecuencias: La soledad del prepotente, la agresividad generada, las ocasiones de amistad perdidas.
Nos enseñaron a ser duros, fuertes, a no llorar, pero no nos dijeron que las lágrimas son saludables, una expresión necesaria de las emociones y sentimientos.
Nos enseñaron a escalar puestos en una empresa a costa de los demás, pero no nos dijeron dónde estaba la escalera para bajar a la realidad y tocar con los pies en el suelo.
Nos enseñaron que existen ricos y pobres y que es una cosa normal, pero se olvidaron de contarnos los sufrimientos de los desposeídos y que lo normal es que todas las personas tenemos derecho a ser felices.
Nos enseñaron desde su tribuna de hombres a limitar a la mujer y relegarla a un papel secundario lleno de roles, pero nunca nos dijeron que somos iguales, ni hablaron de que las mujeres pueden conseguir cualquier cosa que se propongan con su inteligencia y valía, con su gran capacidad, con su gran criterio, con su magnífica intuición, que somos personas no sexos, que el entendimiento existe cuando hay diálogo, comprensión y empatía.
Nos enseñaron que los países tienen fronteras, pero no que son invisibles y que se alimentan o mantienen a base de guerras, que todos somos habitantes de un mismo mundo y que a todos nos pertenece por igual.
Nos enseñaron que el blanco predominaba en el color de la piel, que habían otros colores, pero no tenían la misma importancia, pero no nos enseñaron que cuando sangramos el color de nuestra sangre toda es roja, que todos nacemos y todos morimos, todos sentimos y todos sufrimos, todos soñamos y todos vivimos pesadillas y que sobre todo somos seres humanos, personas. La piel solo es un envoltorio.
Nos enseñaron muchas cosas, pero no nos enseñaron otras muchas, solo las que les interesaba, pero no las que nos interesaban a nosotros, las personas. No nos enseñaron la ternura, el amor, la justicia, la paz, la solidaridad, que nuestros sueños son nuestros y tenemos derecho a soñar,
que un amanecer puede ser un gran regalo, que en el ocaso solo termina el día y que contemplarlo puede ser todo un gran espectáculo.
Nos enseñaron a hablar aún cuando no se tiene nada que decir, pero no nos enseñaron a escuchar, a observar y que es escuchando y observando como se aprende el significado de la vida en este gran circo de locos y que vivirla y ser feliz es un derecho de todas las personas del Planeta.
Nos enseñaron que la leña sale de los árboles, también la madera para construir muebles y el papel para escribir cartas, pero no nos enseñaron lo principal, amar y respetar la Naturaleza y el entorno, la tierra, los mares, el aire y el universo, porque sobre todo es nuestro sustento, que de ella venimos y a ella volveremos.
Un día nos enseñaron lo que quisieron, pero no nos enseñaron que nada es inmutable y que la vida es un aprendizaje continuo y que cuando crees saberlo todo, pierdes toda oportunidad de comenzar a aprender.
Maravillémonos con todo lo que podemos aprender y que nadie nos puede enseñar, excepto nosotros/as mismos/as.

J.L. Asensi

domingo, 17 de agosto de 2014

Estambul


Hablar de Estambul es hablar de una ciudad de veinte millones de habitantes, de modernidad y de historia, de tradiciones y de Europeización, de monumentos faraónicos de extremada belleza, de bullicio, de vida, de calor humano, de espiritualidad y de diversión.
Hablar de Estambul es hablar de gentes amables, de personas que se esfuerzan para que te sientas como en casa, que te arropan cuando preguntas porque no conoces o no sabes y hasta incluso, en bastantes casos, te acompañan hasta el lugar donde quieres ir.
Hablar de Estambul es hablar de gente que lleva el comercio en su sangre, de convivencia de ideas y religiones, de una ciudad inmensa bañada por el mar, lo que le suma aún más belleza.
Hablar de Estambul es hablar de la ciudad de las mezquitas que se elevan por encima de todos los demás edificios y construcciones hacia el cielo, que es donde apuntan sus minaretes y las llamadas a la oración, la cual al oírla estremece por la poesía de su melodía contestada desde todas las mezquitas de la ciudad.
Hablar de Estambul es hablar de atardeceres dorados que se dibujan en el mar, en el Bósforo, en su Cuerno de Oro, de puentes que unen las dos partes de la ciudad y los dos continentes, Europa y Asia.
Hablar de Estambul es hablar de grandes palacios, de murallas, por ejemplo la de Constantino de siete kilómetros de larga.
Hablar de Estambul es hablar de mercados impresionantes donde puedes regatear y encontrar de todo: Gran Bazar, Bazar Egipcio, Mercado de las Especias...
Hablar de Estambul es hablar de una zona financiera, comercial, más moderna, más parecida a nuestras grandes ciudades y de unas zonas donde se vive el auténtico Estambul, los distritos y barrios musulmanes, donde la vida diaria conjugada con el turismo llena sus calles de ajetreo, de actividad, de energía, calor y color. Siendo además en estas zonas de Estambul donde se pueden admirar y visitar casi todas sus grandes, pequeñas, y sublimes obras de arte, tanto arquitectónicas como de cualquier otro tipo, porque aquí en estos barrios es donde se conjugan las tradiciones con la entrada de otras culturas.
Hablar de Estambul y tratar de describirlo todo en unas líneas es una labor imposible, pues siempre se quedaría algo de lo que hablar, siempre quedaría algo olvidado por la gran cantidad de cosas, por la gran cantidad de información, de magnificencia que hay que asimilar en tan poco tiempo, tan solo una semana. Por ello haré una cronología de todas las cosas que fui visitando, claro está, solamente las más conocidas. Para mi quedan otras que me llevaría muchas páginas que escribir, porque Estambul es mucho.
El viaje comienza en el aeropuerto de Valencia-Manises sobre las 14.45 horas. Un apacible  trayecto en avión de cerca de tres horas y media. Me dejó muy sorprendido, gratamente, el paraíso montañoso de Albania, y sus grandes lagos, lo cual me gustó ver desde arriba.
La llegada al aeropuerto de *Atatürk, un aeropuerto moderno, bonito y bien estructurado inicia nuestra andadura por territorio Turco. A la salida nos estaban esperando para conducirnos al hotel en el barrio Musulmán de SultanAhmed, centro de los principales monumentos a visitar.
Quien sea capaz de conducir aquí, podría ser el mejor conductor en cualquier país Europeo, pues a través de calles estrechas donde aquí solo cabría un coche, pasan tres que se encuentran en el mismo lugar y van en diferentes direcciones. Toda una hazaña.
Llegando a dejar las maletas, desde los minaretes empezaba a sonar la llamada a la oración, la primera que tendríamos la oportunidad de escuchar, los pelos se erizan al oír una melodía que se confunde y se una a la noche estrellada.
Cena en una agradable terraza y primer contacto con la deliciosa comida Turca. Después un paseo nocturno cerca de Ayasofya, la Mezquita Azul y sus bonitos y bien cuidados parques, repletos de personas comiendo sobre el césped para celebrar el Ramadán: ambiente muy festivo, actuaciones musicales, puestos y tenderetes donde poder comprar, terrazas para tomar un buen té Turco, para degustar sus increíbles dulces y sobre todo mares de gente. Un paseo muy agradable. Tuvimos mucha suerte de coincidir con esta celebración. Acto seguido a descansar al hotel pues los días en Estambul iban a ser muy intensos ya que nos gusta caminar y callejear.
*El nombre de Atatürk está presente en todas partes, ya que fue un gran estadista, primer presidente y fundador de la primera República Turca. Mustafa Kemal Atatürk introdujo una variedad de reformas de gran alcance con vistas a crear un Estado moderno, democrático y secular.

Día 1º:
Un día que despierta de nuevo con la llamada a la Oración. Algo mágico a esas tempranas horas de la madrugada, que vibra en el aire, aunque el sueño duraría tres horas más.
Un buen desayuno en el frescor, a esas horas, de una terraza llena de plantas. Digo a esas horas, pues todos los días sobre las diez de la mañana, la temperatura ya es de treinta grados, alcanzando los cuarenta, con una humedad del noventa por cien, lo que da una sensación de más calor y te hace sudar la gota gorda. A las diez de la noche el mercurio todavía marca los treinta y uno.
Lo primero que nos acercamos a visitar es Ayasofya: catedral, mezquita y museo por orden cronológico. Grandiosa, inmensa, preciosa. Fue la catedral más grande del mundo durante más de mil años. Su enorme cúpula, está considerada como el epítome de la arquitectura bizantina.
Una obra de arte llena de frescos, decorados, yeserías, infinitas lámparas circulares que ocupan casi todo el espacio central y clásicas en todas las mezquitas...
El segundo gran monumento es la Mezquita Azul, justo enfrente de Ayasofya.

La Mezquita Azul o Mezquita de Sultán Ahmed (Sultanahmed Camii),
es una sinfonía de mosaicos azules de una especial belleza. Una obra de finos mármoles que se erige hacia el cielo en un ambiente de espiritualidad y paz. Grandes y magníficos pilares de dimensiones muy considerables.
En la parte inferior y en cada pilar, el interior de la Mezquita está revestido con más de 20.000 azulejos de cerámica.

En tercer lugar hicimos una visita a la Basílica Cisterna Yerebatan Sarayı o Palacio Sumergido. Esta es una enorme construcción subterranea. Un laberinto de grandes pilares cubiertos en la base por agua cristalina y grandes peces que se pueden observar nadando a su aire. Las tenues luces ayudan a crear un ambiente de calma en la penumbra. Los famosos pilares con bases de bloques tallados con figuras de medusa son muy visitados y se encuentran en la parte noroeste de este palacio sumergido.
La cisterna fue construida para evitar, si era destruido el Acueducto de valente, la vulnerabilidad de la ciudad durante cualquier asedio.
La cisterna tiene unas dimensiones de 9.800 metros cuadrados y una capacidad de 80.000 metros cúbicos de agua.

Después de visitar estas tres grandes construcciones, hicimos un alto en el camino para comer y saborear la deliciosa y bien cocinada carne Turca y las especialidades en dulces, las más famosas del mundo, y puedo decir con toda tranquilidad, que nunca antes había saboreado unos dulces tan esquisitos.

Tres mezquitas más fuimos visitando a lo largo de la tarde: Beyazit o Beyazit Camii, construida por el Sultán Fatih, cuyo plano principal tiene muchas similitudes con el museo de Ayasofya. También la Universidad de Estambul al lado, merece la pena por su impresionante puerta y entrada.
Mezquita de Sokollu Mehmet Paça y Mezquita de Yeni Camii o Mezquita nueva cerca del puente de Gálata en Eminönü. Todas ellas destacables.
Mercado de las especias donde el color y el aroma invaden sus calles.
Un día muy completo.

2º Día:

Palacio de Topkapi o Palacio de la Puerta de los Cañones mandado construir por el Sultán Mehmet II. Este complejo entramado de edificios unidos por patios, pasillos y jardines tiene una superficie de 700.000 metros cuadrados. Destacable las terrazas completamente cubiertas y la inmensa y variada cantidad de azulejos, así como su Harem.
Küçuk Ayasofya Camii o pequeña Sofía.
Danza de los Derviches.

Día 3º

Visita del distrito de Eyüp, situado en el nacimiento del Cuerno de Oro,
su famosa Mezquita Eyüp Sultan Camii,la cual se encuentra fuera de las murallas de Constantinopla y primera mezquita construida por los Turcos Otomanos e importante lugar de veneración de los Musulmanes por hallarse en ella algunas de las pertenencias del Profeta Muhammed, el cementerio que ocupa toda una colina y por el cual se puede subir o bajar, haciendo una de las dos cosas en el teleférico.
Después visita a la Muaralla de Constantino, subiendo hasta cerca de la sexta colina, que es el punto más alto de la ciudad amurallada en el distrito Musulman de Fatih, donde se encuentra una de las más bonitas mezquitas de Estambul. Pequeña, en restauración externa, posee unas vidrieras preciosas. Destaca también la lámpara central. Esta Mezquita llamada de Mihrimah fue construida para la hija de Süleyman el Magnífico.
Después de comer en este típico barrio, nos dirigimos hasta San Salvador de chora, considerada un bella muestra de Iglesia Bizantina de la actualidad.
De aquí a otra gran Mezquita. Una Mezquita impresionante, la de Fatih Sultan Camii. Mezquita imperial diseñada como Kulliye, o complejo con estructuras adyacentes que serviría tanto a necesidades religiosas como culturales.
Una vez fuera de ella, podremos contemplar algo que en nuestro País parece casi surrealista. Un parque lleno de gatos, o casi, un parque para gatos, donde hay personas que se encargan de ponerles agua y comida. Estambul está llena de preciosos gatos, que puedes encontrar hasta dentro de Ayasofya. Los mininos son mimados y respetados en esta ciudad.
Para finalizar las excursiones del día, la famosa torre de Gálata, el puente del mismo nombre y el atardecer desde el mismo.

Día 4º

Palacio de Dolmabahçe. Espectacular, grandioso, esplendoroso, suntuoso, ostentoso... Es mucho más pequeño que el de Topkapi, pero en mi opinión
mucho más bonito. Destaca la gran escalinata de cristal, sus grandes estancias, entre ellas la de las fiestas de recepción, sus techos, la mayor lámpara de araña de cristal de Bohemia, sus jardines, su reloj, sus fuentes... Todo espectacular.
Con un coste de cinco millones de libras de oro otomanas, el equivalente de treinta y cinco toneladas de oro. Catorce toneladas fueron usadas únicamente para adornar el techo en el interior del palacio. Todo un derroche de riqueza.
Comida y subida hasta Taksim o ciudad nueva, breve paseo por su gran plaza, lugar donde se encuentra el monumento a la República Turca, más conocido como el monumento a Atatürk.
Callejeo por Eminönü, cena y paseo nocturno cerca del mar.

Día 5º

Visita al Gran Bazar, Mezquita de Rüsten Pasa Camii, toda una auténtica joya, preciosa, pequeña y acogedora.
Visita, de nuevo, al Bazar de las Especias.
Visita a la Mezquita de Süleymaniye el Magnífico. Sin duda una de las más importantes e imponentes mezquitas de esta gran ciudad y con una muy sutil decoración interior. Espléndida y esplendorosa.
Visita a Üsküdar en la parte Asiática de Estambul. Distrito que combina la modernidad con barrios más pobres. Arterias principales llenas de negocios y calles de gentes trabajadora, todo esto con buena cantidad de parques y mezquitas, aunque no se observa tanto la influencia musulmana y los preceptos en la vestimenta.
Visita a las Mezquitas de Mihrimah (esta es otra mezquita llamada así en la parte Asiática) y Cimili Camii, famosa por sus azulejos. Una corta travesía en barco, pero bonita por sus vistas de las dos costas bañadas por el mar.

Día 6º

Tour de tres viajes a través de Estambul: dos diurnos de diferente longitud y trayecto, y uno nocturno hasta la Colina de Camlica en Asia, lugar desde el cual se pueden hacer magníficas fotos nocturnas del puente que une Europa y Asia y las luces de las dos partes de Estambul. Un lugar privilegiado por sus vistas y unas terrazas excelentes para cenar al aire libre.

Día 7º

Visita a Taksim (ciudad nueva) y su famosa calle Istiklal, Istiklâl Cadessi, o calle de la Independencia, calle llena de comercios, boutiques exquisitas, y bonitas fachadas. Rodeada por la única arquitectura Turca del siglo XIX, concurrida por casi 3 millones de personas en un día de fin de semana y con casi tres kilómetros de longitud.
Visita a Karaköy y Tophane, hervidero de actividades procedente de su infinidad de tiendas y oficinas. Junto al agua y a los pies del Puente de Gálata, se encuentra el colorido mercado de pescado. Voces de pescadores y sirenas de barcos llenan el aire con sus sonidos. Este es uno de los muelles más concurridos de la ciudad Turca.
Un receso en las típicas terrazas de Tophane, nos servirá para disfrutar de una aromática y excelente taza de té Turco.
Visita a las mezquitas de Kirliç Ali Pasa Camii y Nurestiye Camii, las cuales también merece la pena descubrir.
Después de comer y por la tarde, para terminar las visitas y recorridos por esta maravillosa ciudad, nos desplazamos hasta el bonito y típico barrio de
Kumkapi otro barrio de pescadores en la otra parte de la ciudad, visitando la preciosa Mezquita de Sokullu Mehmet Pasa Camii. Sin duda una de las más bonitas.
Despedida de Estambul con cena nocturna en una terraza ajardinada cercana a los jardines y murallas de Ayasofya o Basílica-Museo de santa Sofía.

Día 8º  

Desayuno temprano y vuelta a casa desde el aeropuerto de Atatürk.

J.L. Asensi

domingo, 10 de agosto de 2014

Praga





Praga es una ciudad única que te enamora y te cautiva desde el primer momento.
Es un amor platónico y físico al mismo tiempo, artífice de poesías.
Un desenfreno de sensaciones, un festín de los sentidos que estallan en una explosión de placer cósmico.
Praga es una ciudad que te envuelve en sus brazos, con sus rincones encantadores, con sus calles llenas de belleza, de cultura, de historia, de amables gentes, sencillas y cosmopolitas al mismo tiempo.
Praga y sus encantos, ciudad de artistas, de amor y de enamorados. Ciudad moderna sumergida en el pasado histórico, llena de esplendor, de grandes avenidas y coquetas calles, de rincones de hechizo inimaginable, de puentes, de torres y del ancho río Moldava que ensambla ambas partes de la ciudad. Navegable y navegado. Surcado por barcos que transportan a miles de pasajeros, gentes de diferentes partes del mundo ansiosos de conocer y asimilar toda la magnificencia de esta preciosa ciudad centro Europea. Una ciudad bohemia llena de arte y de artistas, en la cual suenan compases de jazz y de otras músicas allá por donde vas.
Praga ciudad para vivir intensamente y soñar despierto, con una gran oferta cultural, musical, artística y de ocio, situada entre las primeras del mundo. Ciudad comunicada por el abundante transporte público de gran calidad que la cruza y la circunda de parte a parte.
La ciudad de los sueños está dividida en varios distritos: Stare Mesto, Nove Mesto Josehov,
Mala Strana, Hradcany, Smichov, Vysehrad...
La Colina de Petryn es atalaya y vigía de toda la ciudad, gran parte de la misma ocupada por un bosque y parque a la vez, pulmón verde de Praga digno de un cuento de hadas al igual que toda esta capital donde vivieron artistas de la importancia de Jan Neruda, Franz Kafka, Smetana, Dvorak, Pablo Neruda y otros muchos. Ciudad sublime de romances, de hermosura que brilla con luz propia.
El puente de Carlos es uno de los monumentos más importantes de la bella ciudad Praguense. Colgado sobre el romántico Moldava, que es como una sinfonía que acaricia los sentidos siempre alerta ante tanta delicadeza. Este puente cuenta con quince pilares, treinta grupos escultóricos y dos torres de las más bellas de esta mágica ciudad, llamada también la Ciudad de las Cien Torres.
El reloj astronómico situado en la plaza de la ciudad junto al ayuntamiento viejo y la catedral de Thyn con sus dos grandes torres que brillan en la noche de Praga, es uno de los lugares más visitados de la ciudad, más típicos y más representativos de la misma, visitada por infinidad de personas que llegan a ella cada año, sobre todo cada hora cuando suenan sus campanas y los Apóstoles salen en baile desde sus ventanitas, espectadores mudos del acontecimiento.
En Mala strana se encuentran prácticamente, todas las embajadas presentes en el País, además de la Iglesia de la Victoria , lugar donde se encuentra el famoso Niño Jesús de Praga, imagen procedente de España, la Plaza del Barrio Pequeño, la Iglesia de San Nicolás, la Columna de la peste, la Calle Nerudova,el Palacio Wallenstein,los Jardines Vrtba, el Museo Franz Kafka, el Parque de Petrin,el Muro de John Lennon, la Isla Kampa… En la plaza de Malostranské podremos contemplar bellos edificios históricos con arcadas y vistosos detalles en las fachadas. Un distrito o barrio este de los más bonitos y a pesar de ser de los más pequeños, es uno de los más coquetos y más repleto de maravillas para visitar. 
El mayor eje de comunicación del centro de la ciudad es la Avenida de Wenceslao con casi un kilómetro de longitud, con la estatua de San Wenceslao y el museo Nacional, que llega hasta calles céntricas e importantes como Naprikope.
La comida y sobre todo la cerveza Checa, una de las mejores del mundo, harán las delicias del paladar de cualquier visitante con un gusto exigente.
Un lugar de culto cervecero y ambiente de jazz, es la famosa cervecería y antigua fábrica de este dorado y sabroso líquido situada en la calle Vaclavska, aunque en cualquier plaza, calle, o rincón se puede encontrar un lugar donde beber cerveza, la cual está considerada la mejor del mundo, muy buena y más barata que el agua.
Gran ambiente en las calles, tanto diurno como nocturno. Conciertos gratis en la plaza del reloj, o de Thyn, o del ayuntamiento viejo, como se prefiera llamar.
Praga, la “ciudad de las Cien Torres”. Torres que se divisan, casi en cualquier parte de la ciudad. Torres que ahora pueden ser museos, restaurantes, lugar de copas, etc., pero que por fuera tienen un encanto especial, formando parte de ese paisaje arquitectónico e histórico de esta bella ciudad.
A través de las mismas se podría saber en todo momento en que parte, o lugar de la ciudad nos encontramos. La más famosa de ellas es la Torre de la Pólvora.
Calles y barrios famosos por sus fachadas, por su distinción dentro de la misma ciudad, hacen las delicias visuales de cualquier visitante.
Praga es infinita. Se podría estar hablando horas, días de ella, pero solo la visita a la misma nos puede mostrar tanta belleza esparcida en una ciudad de un millón trescientos mil habitantes.
Praga de noche es la luz dorándose sobre los tejados de los más famosos edificios, como por ejemplo el Teatro Nacional, las doradas esferas de las torres de Thyn y otros muchos de esta histórica, artística, cosmopolita e interminable ciudad.
Las increíbles esculturas modernistas de David Cerni, añaden ese punto crítico y surrealista a toda esa mágica atmósfera de esta encantada, ya de por sí, y encantadora Ciudad-Nación, porque hablar de Praga es hablar de la República Checa. Nación  de color verde y agua. Bosques, reservas naturales protegidas, ríos, lagos, riachuelos... Agua y Naturaleza en general por todas partes de este afortunado País.
Las  más importantes esculturas de David Cerni: Los hombres meando, Freud colgado del tejado, los bebes de 600 kilos... En otra época, la de la invasión soviética, este artista fue arrestado por desobediencia civil, ya que llegó a pintar un tanque ruso de rosa.
Atrevido, crítico, rebelde, expresando su opinión a través de dichas esculturas que nunca pasan desapercibidas.
Al visitante de Praga, le parecerá estar dentro de la ciudad, aunque se desplace por otras partes de la República, porque la República es como una extensión de la ciudad.
Otros pueblos dignos de mención son: Ceský Krumlov, medieval y veraniega ciudad atravesada por el río Moldava, o Voltava en Checo y surcado por infinidad de piraguas y bañistas flotando en sus frescas aguas. Sus calles y su castillo le confieren ese sabor antiguo, de la edad media.
Cesky Krumlov, situado ciento setenta y ocho kilómetros al Sur de la capital y fronterizo con Austria, está declarado por la UNESCO, patrimonio de la humanidad.
Jicín con las inmensas formaciones rocosas de Prachov a siete kilómetros de esa importante e industrial población es otro de los lugares a visitar. Lugar de peregrinaje de escaladores, se sitúa a cien kilómetros de la capital en dirección a Polonia, aunque no es aquí donde se encuentra la cima más alta la cual se encuentra en la frontera con ese otro país.
Kutna Hora, antigua localidad minera de donde se extraía la plata, nos mostrará lo efímero de la vida con su famoso Osario de Sdelec, construido con aproximadamente cuarenta mil esqueletos humanos que murieron, la mayor parte durante la peste negra y las guerras Husitas.
Lámparas, cruces, candelabros y diferentes formas hechas de los huesos de los difuntos con gran maestría, nos harán entender que la vida es solo un momento, mientras que la muerte del cuerpo es para siempre.
No se puede dejar de visitar la Iglesia de Santa bárbara, realizada entre 1388 y 1905, la Iglesia de San Jacobo, la Iglesia de San Juan Nepomuceno... y pasear por sus escasas pero bonitas calles.
Otros puntos del País acrecientan también su patrimonio cultural, pero en definitiva Praga se podría decir que es ciudad y País, con su río Moldava , el cual es un canto a la vida y una melodía que separa en dos y vuelve a juntar en un beso la ciudad de los tejados de color rojo. Melodía que también compusiera Bedrich Smetana enamorado del río que representa a su País. El mismo separa y une al mismo tiempo, a través de sus numerosos puentes, sobre todo el de Carlos, con sus dos torres que lo abren y lo cierran.
Praga es sin ninguna duda la ciudad más bella del mundo en el mismo corazón de Europa. Un corazón que se abre de par en par a la persona que llega hasta ella.
Un dato importante para el viajero, que generalmente se suele obviar, son los dos extremos en cuanto al clima de la ciudad, o del País.
La temperatura normal oscila entre los treinta y cinco grados del Verano y los cero del Invierno, pero el desconocimiento de dicho dato lleva a mucha gente de España a cargar las maletas de ropa en Verano, creyendo que encontrarán una temperatura fresquita.
Nada más alejado de la realidad. El sol es de justicia y durante el día la temperatura se deja notar.
Otro error es creer que con cuatro días es suficiente para conocer la ciudad. Esta es mi tercera visita consecutiva a la misma y aun me llevo a casa una excusa para volver y seguir conociendo esta maravillosa ciudad, la cual me ha enamorado.
Además de todo lo mencionado hasta ahora, destacaría de Praga lo siguiente: su limpieza, el buen transporte público, el esmero y buen gusto con el que los Praguenses cuidan y miman su ciudad, su disposición a ayudarte, la combinación entre el arte, la historia, la cultura, la arquitectura..., con la tecnología y modernidad.
Praga es en definitiva, toda ella, una gran obra de arte, una caja de bombones que deja un dulcísimo sabor al visitante.

J.L. Asensi