jueves, 24 de julio de 2014

Peña Cortada



Ruta panorámica, de paisajes cambiantes, ahora verde montaña, ahora amarillo secano. Del Turia pasando por Chelva y Calles, de ingeniosas y gigantescas construcciones de lo que fue una gran civilización.
Ruta iniciada en Chelva, un pueblo con calles moriscas y judías. Calles estrechas, frescas, donde el sol apenas lame sus paredes deslizando sus rayos. Pueblo blanco en su mayor parte, una gran plaza con una Iglesia espectacular en su frontal, en su torre, o cúpula y en su conjunto. Pueblo de gentes amables y encantadoras, pueblo de frescas fuentes, de ermitas, lugar donde se respira paz.
Salimos del mismo y nos apresuramos en el sendero a través del río, con una pequeña y bucólica área de descanso que nos adentrará con su gran masa vegetal en nuestro camino y ruta del día.
Vamos avanzando y subiendo un poco y desde lejos podemos admirar una postal del pueblo con el Pico del Remedio a su lado, como centinela que cuida y guarda su pueblo.
Los paisajes cambiarán a lo largo del recorrido de este Sábado y sin apenas darnos cuenta, nos encontramos en la población de Calles y en su río, sus bancos y su sombra, su parque, lugar para descanso y refugio frente al sol del caminante.
Salimos de Calles y atravesamos por debajo, el gran puente que alberga la nueva autovía que tanto ha simplificado el transito por esa zona de Los Serranos, camino de Ademuz.
Pronto habremos pasado la derruida Torre de Castro y nos encontraremos en un gran bosque de pinos con un barranco que lo corta y cruza paralelo a la gran obra de ingeniería de los Romanos. Ese inmenso acueducto conductor de agua perforado en la montaña, con miradores y ventanas al profundo e inmenso barranco, con final en la Peña Cortada y el gran puente que une esa herida profunda, esa inmensa garganta. Desde aquí continuaremos hasta un claro, una planicie con sombra y arbolado a su izquierda donde podremos reponer fuerzas, reposar y charlar animadamente y para que un compañero del grupo, nos recordara lo bien que sentaría una buena Coca Cola en un vaso lleno de hielo, que con el gran calor que hacía nos pareció un espejismo.
Nos dirigimos ya al último tramo de la ruta con entrada, de nuevo, en Chelva, esta vez, por la parte contraria del pueblo, llevándonos a su lavadero, donde nos pudimos refrescar un poco, finalizando así esta ruta en un día de gran calor.

J.L. Asensi



jueves, 17 de julio de 2014

Budapest




Este viaje podría comenzar a ritmo de vals aunque esto sea Budapest y no Viena y el compositor Franz Liszt y no Johann Strauss (hijo) y aunque esta ciudad formara parte del Imperio Austro Húngaro, pues es el Danubio, Duna en Húngaro, ese gran y precioso río de 2888 km de longitud, el que parte y une al mismo tiempo la ciudad en dos: Buda y Pest, conformándola a ambas partes del mismo.
Ocho puentes son los que facilitan el paso entre una y otra orilla, siendo el de Las Cadenas el más emblemático y en mi opinión, bonito.
Hay tantos lugares, monumentos, calles, avenidas, fachadas de edificios, detalles con encanto… que admirar en esta ciudad, que sería muy largo de enumerar, pero he aquí algunos de, a mi parecer, los más destacados: El Puente de las Cadenas.
En Buda: Castillo de Buda, Bastión de los Pescadores, Iglesia de Matías, Laberinto de Buda, Hospital en la Roca…
En la colina de Gellért, situada en la misma orilla que el Castillo de Buda, y a la cual se accede desde el Puente de Elisabeth, podremos visitar los Baños Gellért y la Ciudadela, lugar desde donde tendremos las mejores vistas sobre el Danubio y la ciudad.
Pest: Parlamento, Museo Etnográfico, Ópera de Budapest, Gran Sinagoga, Mercado Central, Basílica de San Esteban, Museo Nacional, Castillo de Vajdahunyad, Plaza de los Héroes, parque y Reloj de Arena (Reloj de arena más grande del mundo),Baños Szechenyi, Cementerio de Kerepesi (conocido en Budapest por Fiumei Temető, situado en la calle Fiumei út 16). En este cementerio podremos admirar el arte funerario a través de estatuas de preciosa factura y panteones de grandes dimensiones, siendo este el cementerio con más estatuas y mausoleos al aire libre de toda Europa.
Un paseo por la Avenida Andrássy, avenida emblemática de Budapest y declarada Patrimonio de la Humanidad por La UNESCO en 2002, es necesaria para contemplar sus casas y palacios neorrenacentistas que presentan bellas fachadas, escaleras e interiores…
No podemos dejar de pasear por la zona comprendida entre el final de la Avenida Kossuth Lajos utca, cerca del Puente de Elisabeth y la calle Károlyi hasta el Mercado Central.
También yendo hacia el Parlamento desde la calle  Széchenyi István tér, donde podremos admirar la fachada del Hotel Four Seasons y pasando por la calle Zríny utca, nos adentraremos por algunas calles con edificios de bonitas fachadas, para llegar a la Basílica de San Esteban, desde nos dirigiremos por la calle Hercegprímás hasta llegar al parque Szabadsag tér (Plaza de la libertad), donde podremos admirar diversos edificios, monumentos, alguna curiosa fuente intermitente, etc.
Budapest es la ciudad de las estatuas a pie de calle, nos podemos encontrar con alguna en cualquier momento, representando a algún famoso pintor, escritor, músico… pero será un paseo en barco por el Danubio, romántico o contemplativo, algo que no podemos dejar de realizar para tener una perspectiva diferente y desde este gran y hermoso río de esta preciosa ciudad.
A varios kilómetros de la ciudad podremos visitar el Memento Park, para contemplar las magníficas estatuas de la época Soviética, sobre todo dos de ellas de grandes dimensiones. Merece la pena, pues aquí tendremos la oportunidad de viajar en el tiempo con las estatuas de Lennin, Marx y Engels.
También podremos encontrar menciones a la Guerra Civil Española y las Brigadas Internacionales.
No podemos obviar el ocio nocturno de la ciudad. Esta propuesta es muy extensa y variada y la vida nocturna bulle en sus calles y plazas, sobre todo representado por los “Bares Ruina” o “Ruin Bars”, los cuales son locales muy viejos que aprovechan las paredes desportilladas, las vigas ajadas, las puertas y ventanas rotas como diseño de interiores, así como los cachivaches envejecidos por el tiempo, como por ejemplo bañeras utilizadas como asientos, sillas colgando, graffitis de artistas modernos o esculturas de papel, en definitiva chatarra reciclada utilizada como moderna decoración. Estos bares están situados en el Barrio Judío, principalmente en la calle Király y el pasaje Gozsdu. También en el centro más moderno de la ciudad en la calle Vaci utca           y colindantes, encontraremos el ambiente más chic. Los “Free Party Bus”, son autobuses que montan la fiesta en su interior recorriendo la ciudad, esto para los más jóvenes y muchas otras alternativas como discotecas en barcos sobre el Danubio, pubs o locales underground que ofrecen tanto conciertos como actividades culturales pudiendo tomar una copa. Ocio para todos, los más jóvenes o gente que no lo es tanto.
Destacar la impresionante amabilidad de las gentes de esta ciudad, que siempre están, en su mayoría, dispuestos a ayudar con una sonrisa en la boca.
Hasta la próxima, Budapest.

J.L. Asensi

domingo, 13 de julio de 2014

La Mosquera.Peñas Blancas.Cerro Gordo.El Carrascal


La Sierra de Espadán es un canto al Alcornoque, al corcho que de él se extrae, a la roca, a las fuentes, al agua, a la humedad y la umbría, a las formaciones Triásicas, al paisaje, a las magníficas vistas que desde sus cimas se otea, a sus valles y sus pueblos. Una Sierra de encanto y encantada como durmiendo un profundo sueño de paz, de tranquilidad, de sosiego que te llena de Naturaleza y trino de pajarillos, de formas caprichosas de unos nobles árboles, bosque de Quercus Suber, que con su corteza ponen tapón a las mejores cosechas de afamados vinos.
Caminos dulces, cubiertos siempre de un manto de hojas acumuladas, caídas de sus ramas.
Colores verdes de Naturaleza, rojo de rodeno, azul de cielo y frescas y cristalinas aguas de sus fuentes o de riachuelos cuando llueve.
Calidez de sol al mediodía del Invierno, resguardo del calor de los días del Verano, tierra húmeda en las grandes umbrías, cielos cambiantes al atardecer.
Esta jornada senderista nos llevará a visitar la Masía de La Mosquera y tres cimas emblemáticas de todas las existentes es esta Sierra, que son bastantes. Comenzaremos en el panel que nos informa de la historia de la Mosquera en la carretera de Almedijar a Ain, para seguir la pista que comienza en frente del mismo, el cual nos llevará a esta masía que nos muestra por fuera el esplendor que pudo tener en su época, por dentro está bastante derruida.
Llegados a este punto, es donde uno no se explica cómo no se ha mantenido esta masía, cómo no se ha restaurado para conservarla como patrimonio cultural e histórico de la zona.
Después de hacer una pequeña parada en este representativo y bonito edificio y su entorno, nos dirigimos a Peñas blancas, curiosa formación de un color blanquecino que se va avistando a medida que se va ganando altura. Allí nos deleitaremos con el paisaje que se puede contemplar desde arriba: La Sierra Calderona, los pueblos de Segorbe, Soneja, Almedijar...
Después de reponer fuerzas y calmar la sed, continuamos camino, al Cerro Gordo y desde este atacaremos la subida al Carrascal tercera y última cima de esta ruta. Este último es un buen lugar para comer, descansar, hacer fotos de tan bonito roquedo, al cual para poder llegar, te has de pelear un poco con las tupidas aliagas, e intentar cruzar un muy denso bosquete de carrascas, pero al final merece la pena, pues es un deleite observar y admirar el panorama que obsequia nuestra vista desde allí y la inmensa tranquilidad que reina en dicha cima.
Desde aquí vuelta a La Mosquera, para admirar en el barranco de La Falaguera, los magníficos ejemplares de Alcornoque que allí se encuentran y beber, cuando la hay, la fina agua que mana de su fuente.
Con los últimos rayos de sol y el color de un cielo en variantes anaranjados, tomamos, otra vez, la pista de regreso al lugar donde dejamos los coches esta mañana.

J.L. Asensi 

Álbum de fotos de la ruta        

domingo, 6 de julio de 2014

Sutilezas




El atardecer se derrama en sutilezas
mientras los colores gastados, cansados
por el sol mudan su color,
son como una segunda piel,
o tal vez la primera, la auténtica,
la verdadera.
Se escampan las fragancias: rocío,
tierra húmeda, plantas…
noche que llega,
la fresca brisa va ocupando su
preferente lugar al abrigo de las
primeras estrellas.
Todo es una visión exquisita,
alimento para los sentidos,
universo de sensaciones;
el agua ha ido cambiando su blancura
de espuma golpeando la roca desde el azul,
en mar de azabache calmo, cadencioso,
donde la luna se refleja,
y mientras tanto… en la imperante calma
donde el día se desactiva, la noche es sueño
y fantasía.
Una imagen recorre mis pensamientos: Tú,
Naturaleza querida, donde el alma reposa
y el corazón late para amarte sin medida.

J.L. Asensi

miércoles, 2 de julio de 2014

Aitana desde la Font de l'Arbre

Aitana, techo de Alicante, una sierra sorprendente, una ruta diferente según desde donde se quiera acceder, una parte más abrupta y empinada, con paisaje de cultivo, pasando a lunar, pero encantador desde Benifato, otra con abundante vegetación de pino de repoblación, acompañada de abundante matorral y hierbas aromáticas, escaramujo, cerezo de pastor… y un terreno con senderos cómodos y de fácil pisar, desde Confrides.
Sea como sea, Aitana es impresionante, un gigante de piedra que intenta acercarse un poco más al cielo Alicantino. Las vistas de lujo desde la Serrella, l’Aixortà, Bernia, Montcabrer, pasando la vista por pueblos como Guadalest encaramado a una gran mole rocosa u otros en la otra vertiente como La Vila, Alicante… y por supuesto el azul Mediterráneo.
La de hoy ha sido la ruta cómoda y de pleno disfrute, admirando pausadamente la riqueza natural y botánica de la zona, desde la Font de l’Arbre, perteneciente a Confrides y a siete km. de esta población.
Un día encantador de agradable compañía.

domingo, 29 de junio de 2014

Los Amanaderos del Río Eva




El Río Eva, cuyo nombre invita a pensar en algo selvático, lleno de Naturaleza, es un afluente del Guadalaviar en Teruel, evolucionado a Riodeva al igual que la población por donde pasa.
El Río Eva es un milagro Natural, una sucesión de trece enormes saltos de agua con diferentes nombres, que van desde los diez a los cuarenta y ocho metros de altura. El Salto de las Yeguas, la Cascada del Rincón de las Ninfas, la Caída de San Lorenzo, El Salto de la Paloma, El Salto de la Virgen Blanca, El Salto de las Polainas, El Salto de Montereta… son algunos de estos.
El Río transcurre por un barranco que se abre en una zona de Javalambre, desgajando una gran herida geológica, con las habituales formaciones rocosas y cuevas, donde la erosión de los sedimentos a dado lugar a un paisaje de formaciones peculiares.
En esta geografía escarpada, el río Rio Eva desciende quinientos metros de altura, desde los Amanaderos hasta su desembocadura en el Guadalaviar. Tan solo algo más de dos kilómetros son el recorrido que los separa, atravesando terrenos calizos, de rodeno, arenisca y franjas de pizarra entre otros.
Aquí en Riodeva fue descubierto un fósil de Dinosaurio ( Turiasaurus riodevensis ) lo que en un lenguaje común vendría a ser  un superdinosaurio, pues este, según estudios comparativos, supera cualquier otro dinosaurio encontrado en Laurasia. Su peso estaría calculado entre 40-50 toneladas y su longitud rondaría los 38 metros. Este lugar está catalogado como Punto de interés Geológico.
Según algunos estudios la región donde se encuentran los yacimientos estaba ocupada por una amplia llanura cercana a la línea de costa, transformándose este medio a lo largo del tiempo, donde los cambios en el nivel del mar y la acumulación de sedimentos hicieron que el paisaje cambiara, modificándose y pasando de llanura de marea hasta un medio más continental, donde cauces fluviales cargados de arena recorrían una llanura. Entre las capas formadas en ambientes de influencia marina se han encontrado conchas de microfósiles y otros organismos.
Esta información nos puede dar una mejor imagen de lo que fueron estos parajes en otros tiempos prehistóricos y que ahora recorremos como actividad senderista, la cual nos permite disfrutar de estas maravillas atesoradas en esta zona de la Sierra de Javalambre.
Solo un gran y grave problema, cada vez más acuciante en la zona del Este Peninsular, como es la falta de precipitaciones y las escasas nevadas de este año, hacen que habiendo visto estos grandes saltos, otras veces, pletóricos, ahora produzcan una enorme tristeza en quienes amamos La Naturaleza y este Planeta que un día fue azul y verde.
Así y todo la ruta es preciosa, una de las más bonitas de Javalambre donde el pino rodeno es el aventajado en la parte alta de los Amanaderos y el predominio del matorral Mediterráneo como el tomillo, romero, aliaga, lino… sean sus pobladores conforme vayamos descendiendo.
Más adelante podremos observar, de la mano del hombre, la transformación en tierras de cultivo, donde enormes nogales irán acompañándonos con su sombra camino de la población, además de la vegetación de ribera con sus altos chopos que también nos cobijarán de los rigores solares.
No podríamos despedir la ruta, sin antes y camino de casa, visitar las Casas-Cueva de las antiguas explotaciones mineras de azufre, donde llegaron a vivir dos mil personas, trabajadores de las minas con sus familias.Este poblado se encuentra ubicado entre las poblaciones de Diodeva y Libros.
Esas sorprendentes y bien restauradas Casas-Cueva, trabajo realizado por Julián Martínez, una persona que de niño habitó la localidad, son toda una recreación artística de lo que fuera un poblado minero, el cual contaba también, con hospital, economato, iglesia y otras construcciones comunes, en el cual se realizaba el duro trabajo de la antigua explotación minera, conjuntamente con la construcción de dichas Casas-Cueva excavadas en las montañas por mineros y familiares.

J. L. Asensi



jueves, 26 de junio de 2014

Lámpara nocturna




Lámpara nocturna, cielo estrellado,
encantada figura que alimenta poesías,
cuentos, rimas y leyendas,
que acompaña ilusiones,
que despierta sensaciones.
Siempre estás ahí,
aunque a veces te vas
o te escondes,
pero siempre regresas,
y al volver lo haces envuelta con la misma luz,
como si nunca hubieras desaparecido,
siempre con diferentes formas,
unas veces a medias, otras pletórica, plena.
Te asomas al balcón de alguna nube
de algodón: curiosa, hermosa, coqueta,
para que te observen,
para que te vean.
Al mismo tiempo tiendes ese hilo invisible
y mágico,
para que los amantes se recreen en sus sueños.
Creas momentos, instantes llenos de belleza.
Siempre estás ahí y cuando no, se te espera.

J.L. Asensi