domingo, 1 de marzo de 2015

Desde Pego a La Vall d'Ebo:Entre valles y barrancos


Las rutas de Alicante se distinguen por lo abrupto de las mismas, por sus profundos barrancos, por sus cortados y altas paredes de piedra, por sus famosas sierras que acogen el senderismo más montañero. No se distinguen, en cambio, por su intensa vegetación, pero sí por lo peculiar de la misma.
Esta ruta de terreno lapiáz, de piedra blanca, de senderos jalonados de palmitos que enmarcan el camino, casi protegiéndolo, transcurre entre valles, entre barrancos, por encima y a través de estos, cerca de cuevas y simas, por senderos serpenteantes que se pierden en la distancia, algunos de los cuales nos recuerdan, en algún momento, a la Vall de Laguar y salvando las distancias, a sus seis mil quinientos escalones.
Esta ruta se sitúa entere dos pueblos, Pego y La Vall d’Ebo. Entre un valle costero y otro un poco más interior rodeado de montañas.
Es una ruta diferente, de vegetación distinta, de panorámicas sorprendentes salpicadas de aterrazamientos y corrales. Una ruta que desciende, a veces, en fuerte pendiente hasta el fondo de esos barrancos sorprendentes y gigantescos, observándolos desde la altura, aunque esta no sobrepase los seiscientos metros.
Por otra parte, se conoce mucho en el mundo senderista a La Vall de Laguar  y La Vall de La Gallinera, pero aunque de oídas la Vall d’Ebo es también muy nombrada, puede que sea la gran desconocida de dicho triángulo. Dicho trío de valles, es conocido también por sus famosas cerezas y el colorido que le confieren, a esta zona, dichos árboles frutales cuando están floridos.
Creo que merece la pena conocer, también, La Vall d’Ebo y las rutas que transcurren por esta, sin ser necesario que vayan a parar a sus vecinos valles. Es una experiencia nueva y un lugar para caminar tranquilamente, disfrutando de su entorno.

J.L. Asensi

domingo, 22 de febrero de 2015

Barranco de la Roca Roja:donde la roca, las pedreras y las encinas se enseñorean del paisaje




La provincia de Castellón, en general, destaca dentro de la comunidad por ser la de más vegetación en su entorno.
Cuando hablamos de senderismo dentro de esta, hablamos de las sierras más verdes de las tres provincias, esto sí, con algunas excepciones y una de ellas es la sierra que visitamos ayer, la Sierra d’En Galceran, concretamente en la población de Los Rosildos, pero que a pesar de ser un terreno más seco, nos dejó un agradable sabor de boca.
La ruta de ayer se vistió en sus inicios y en esta época del año de color rosa con los almendros en flor. Un mar de estos, conformado por las grandes extensiones de este cultivo existentes en la zona.
La ruta transcurrió, en su principio a través de estos perfumados campos floridos, para adentrarnos en un espectacular y precioso barranco, donde la roca, las pedreras y las encinas, se enseñorean del paisaje. El transcurrir por este barranco, el de La Roca Roja, es el aliciente mayor de la ruta y una delicia para los amantes de la escalada en “Bloc”, de las pedreras y los bosquetes umbríos de encinas que se alzan por doquier, los enebros, los tejos y otras especies de carácter arbustivo que también se dejan ver. Las plantas que con su perseverancia en la dureza del terreno crecen en las rocas de las maneras más inverosímiles, le confieren al barranco junto a lo abrupto del mismo, una belleza salvaje y agreste, con las rocas y su coronación, en algún momento, en forma de almenas. Un discurrir en forma de tajo que abre la montaña en dos y nos transporta a través de su herida a la cima y vértice geodésico del Tossal de Saragossa, desde donde, en un día como el de ayer, pudimos contemplar las Islas Columbretes. Ni qué decir, de puntos montañeros como el Penya Golosa, el Tossal de la Nevera, las montañas nevadas en Mosqueruela, Gudar, el Montsiá y parte del Delta del Ebro, Las Agujas de santa Águeda y el Bartolo, entre otros muchos puntos emblemáticos del mundo montañero.
El descenso por la otra vertiente, nos conducirá a través de vistas al valle de los almendros, bonitos cortados, una vía ferrata con un puente tibetano y una tirolina y un descenso a través de pistas de losas y un sendero serpenteante que nos pasará por unos refugios típicos de la zona, acabados en forma de cono y en un estado perfecto en el exterior y algo sucios, por el mal uso que se les da por parte de algunas personas que siempre dejan su impronta allá donde van.
La ruta culminó con una bonita postal del sol escondiéndose detrás de las montañas y lanzando sus últimos rayos sobre las ramas de los actores principales del día, los almendros floridos que vimos nada más llegar y que nos despiden al marchar.

J. L. Asensi

jueves, 19 de febrero de 2015

La importancia de los sueños


Es imprescindible, en esta vida, tener ilusiones, sueños. Desear que dichos sueños se conviertan en una hermosa realidad, pero hay algo aún más importante y es poner todo el empeño y el esfuerzo necesario para que se cumplan, pues nada cae del cielo excepto la lluvia y no siempre.
Esta historia cuenta cómo alguien que vivió y soñó, como lo hacen miles de personas, cada día, se encontró en esta tesitura.
En una gran ciudad, de un gran país, de cualquier parte del Planeta, vivía una persona, la cual como casi todas las personas, pasaba la mayor parte de su tiempo trabajando, haciendo planes, e imaginando lo que podría ser su vida si la viviera en arreglo a sus sueños y expectativas, en arreglo a su manera de pensar.
Por las noches y antes de acostarse, hacía algo que le gustaba. Era una afición, un hobby, algo que le agradaba mucho, esto era, observar el espacio con un telescopio.
Una de esas noches, escrutando el cielo, se encontró con una estrella que no había visto antes o en la que no se había fijado anteriormente. Era una estrella muy pequeña por lo distante y de una luz azulada por lo nueva, la cual parpadeaba y refulgía en su órbita.
Cada noche, esperaba el momento oportuno para mirar por el telescopio y encontrarse con ella. Cuando la avistaba, tenía la costumbre de formular un deseo, como algo mágico que pudiera suceder. Un deseo que representaba un hermoso sueño, algo que siempre había, desde pequeño, deseado. Esto era, poder vivir cerca de la Naturaleza, en el campo, en un pueblecito pequeño de la montaña, un lugar donde poder despertar contemplando un lindo amanecer, donde los bosques, las montañas, los prados, las siluetas del pueblo se desperezaran al unísono con él bañado por el fresco y limpio rocío sin ningún atisbo de contaminación o donde poder llenarse de la belleza de un ocaso, con las sombras, los colores, los perfiles de un dorado atardecer reflejándose en las cristalinas aguas del río, donde la luz se va transformando, mutando los colores en un espectáculo de tonos rojos y azules desgranándose en sus secundarios.
También quería poder conocer y charlar con las gentes, habitantes sencillos de esa quietud de piedra y anchos muros, frescos en verano y cálidos en invierno; empinadas calles y tejados a dos aguas.
Todo esto soñaba, todo esto deseaba, todo eso quería que se convirtiera en realidad, pero esa energía solo quedaba en deseo, pues aplazaba cualquier decisión al respecto, aunque cada noche lo deseaba con todas sus fuerzas. Unas fuerzas que necesitaba para hacerlo realidad y que no empleaba en ese menester. Eso sí, se quejaba para sí mismo cada noche y lo hacía pensando en la mala suerte, que según él tenía, porque lo deseaba pero no ocurría.
Así pasaba un día y otro, una noche y otra y aquello seguía siendo un sueño, solo un sueño inalcanzable. De esta manera pasaron, tantos días, tantas noches, que se quedó sin más días ni más noches, sin más tiempo para soñar, para desear y para intentar cumplir esos deseos. Se quedó viviendo en aquella ciudad, sin poder contemplar más estrellas ni más cielo. Allí comenzó y acabó su sueño sin siquiera visitar el lugar aquel con el cual tanto fantaseaba, porque siempre esperaba a que se convirtiera en realidad con solo desearlo.
Los sueños son necesarios, el deseo de que se conviertan en realidad también, pero dirigir los pasos hacia ellos más todavía, aunque no siempre se consigan materializar. Lo importante es soñar e intentar que sea una bonita realidad.

Los cuentos son solo cuentos. Nada es de color totalmente blanco ni de color totalmente negro, afortunadamente. Existe una amplia paleta de colores y cada cual puede escoger el que quiera.
Un aforismo: Si vas hasta la montaña y no intentas subir a la cima, nunca podrás saber lo que se puede ver desde ella.

J. L. Asensi

domingo, 15 de febrero de 2015

El Gigante de piedra:una gran aventura montañera


Cuando en otros lugares del País o en otros Países, se nombra a la Comunidad Valenciana en asunto de senderismo y montaña, a pesar de no ser la de más altitud, siempre se conoce como referente al Puig Campana y se hace por su belleza y por su dureza.
El Puig Campana es ese gigante de piedra situado cerca de la costa y en término de Finestrat en Alicante y punto de encuentro de senderistas y escaladores. Es esta una montaña que forma parte de las Cordilleras Prebéticas en el sureste de la Península Ibérica, la cual con su altitud: Mil cuatrocientos dos metros, es la cima más elevada al lado del mar en España. Una mole de piedra rota, herida en su centro, abierta en canal. Una canal de una belleza y una dureza impresionantes. Una canal con un desnivel del cincuenta por cien en este coloso, por detrás en altura de cumbres como Penyagolosa o Aitana, por ejemplo, pero más abrupta, con una imponente presencia y de hermosura inusitada.
Una canal que proporciona aventura y sufrimiento pero que se ve grandemente recompensado ante la consecución de la misma, ante el grandioso espectáculo que se deja ver desde su cima, desde el cual, el mar en toda su amplitud, los más importantes puntos del senderismo más abrupto de la Comunidad en un radio de veinte kilómetros en círculo, puntos como: Bernia, Aitana, Cabeço, Ponoch, Serrella, Serra Gelada, entre otros y el espectáculo de una costa dibujada y bañada por un azul luminoso bajo el refulgente cielo alicantino.
Es cierto, se sufre y bastante en la subida por la canal, pedrera, carreró
 o Barranco de la Marieta, como se le quiera llamar, pero la sensación y la satisfacción de un gran reto y una especial aventura conseguidos, merece la pena y es por ello que una vez y otra acometemos esta preciosa e importante ruta dentro y fuera de nuestra Comunidad. Como anécdota, casi al finalizar la ruta, nos encontramos con dos ingleses que habían llegado la noche anterior desde Londres, con el único propósito de escalar esta emblemática montaña. Para nosotros era la segunda vez y desde la primera que fue hace cuatro años, no recordaba su belleza ni su dureza, pero además esta vez fue especial pues grandes amigos que no nos veíamos desde hace siete meses, vinieron a recibirnos aunque no se pudieron quedar a caminar con nosotros. Todo un detalle por parte de mis amigos Miguel Abellán y Baltasar Vives del grupo de senderismo “Los Guerreros” de Benidorm. Por su parte sí que se pudieron quedar a caminar con nosotros: Diego, María Jesús, Timi, Lorena, del  grupo Trencabotes de Xixona. También dos hermanos que vivieron desde La Alberca-Murcia para subir el Puig Campana, el cual no conocían y que a indicación de Miguel Abellán nos esperaron para subir con nosotros. Y cómo no, mi grupo “Paseandoporlasnubes” que, como siempre, se portaron como unos campeones.
Gracias amigos/as a todos/as por vuestra compañía.

J.L. Asensi

viernes, 13 de febrero de 2015

Día de la Radio:La magia a través de las ondas



La radio, ese aparato mágico de donde brotan las palabras, desde donde se escampa la música envolviéndolo todo, transportándonos a los mejores sueños, a los momentos más especiales, que nos hace el tiempo más leve, más entretenido. Ese aparato que nos acompaña, siendo en todo momento un leal amigo, que nos anima cuando no lo estamos, que celebra con nosotros ocasiones señaladas, que nos transmite nuevas sensaciones, que nos hace imaginar lo que no vemos.
Voz amiga que nos transmite ilusión, que nos enseña, que nos informa, que nos tiende la mano desde el éter. Una voz en la noche que nos introduce en el sueño, una voz en la mañana que nos despierta, una voz en la tarde que nos invita a descansar, a relajarnos.
Programas para todos los gustos: culturales, de ocio, musicales…
La radio, que tiene la difícil tarea de mostrarnos lo que no podemos ver de bañarnos de emociones, que evoca con nosotros un tiempo que pasó o que nos introduce en la más rabiosa actualidad.
La radio que día tras día, año tras año, permanece entre nosotros, que nos asoma al mundo con su encanto, que nos sigue fascinando, que nos arranca una sonrisa, que nos emociona, que nos traslada y pinta diferentes paisajes para nosotros, que nos arropa y penetra las fibras más sensibles con la música, que nos hace bailar, cantar o tararear.
La radio, esa amiga invisible que nos da tanto sin pedirnos nada, que nos sigue o acompaña en los mejores y en los peores momentos, que camina, corre, trabaja, danza, ríe, se alegra o entristece con nosotros.
La radio, que desde que existe, creció con los niños/as de todas las épocas, que fue joven con todas las persona jóvenes, adulta con todas las personas adultas, y mayor con todas las personas que quisieron envejecer con ella.
Es la radio: encanto, seducción, hechizo, atractivo, fascinación…

J.L. Asensi