domingo, 29 de marzo de 2015

El Montcudio,El Sinclinal,El Pi del Salt...


Veinte o veintidós años que no se veía un espectáculo igual por estos parajes de la Calderona: los arroyos correr, los barrancos sonoros de agua en busca de la mar, las rocas manando agua, los saltos pletóricos, los senderos con tramos inundados y la montaña con sus colores auténticos de verde y rojo rodeno; limpia.
Ese ha sido el principal atractivo de esta ruta, amén de los que siempre se encuentran en la misma: la subida al Montcudio, la visita al Salt y el Sinclinal, el Pi del Salt, el Barranc del Meliquet y del Salt, el trazado de pistas y senderos que se dibujan en las vistas de este paraje, la vegetación, aunque sea de matorral debido a los incendios habidos en el pasado y las manchas de masa forestal que aún existen en algunas partes de estas montañas.
Bien es sabido que las alturas en esta Sierra no sobrepasan los mil metros y como no podía ser de otra manera, la cima a la cual subiremos hoy, el Montcudio, solo alcanza los quinientos veinte ocho metros, pero así y todo constituyéndose en una auténtica atalaya de esta zona perteneciente al término de Nàquera. Una atalaya desde donde podemos divisar gran parte de la costa, desde El Puig hasta El Montduver.
Es este, también, un mirador a otras cimas de esta Sierra tales como: Rebalsadores, Oronet, Garbí, Barca Xità, Xocainet, Mola de Segart… y a otras poblaciones del Camp de Turia O la ciudad de Valencia. Todo esto entre otros puntos interesantes.
El Salt, que en estos días es una cola de agua cayendo desde lo alto dentro del barranco, es una gozada y cómo no el sinclinal que lo acompaña.
Un sinclinal es la parte cóncava de un pliegue de la corteza terrestre que podemos encontrar y admirar en este enclave de la Calderona.
El Pi del Salt por su parte, un pino centenario que fue señalado varias veces para su tala y que sobrevive al tiempo y a la mano del hombre, se alza con su magnífico porte hacia el cielo, con su inmensa copa O su tronco que para abarcarlo se necesitan tres personas, en un paraje que fuera antaño y hasta 1936 una cantera.
El Barranc del Meliquet, que con el agua que ahora, corre por el mismo, los senderos que lo cruzan cargados de vegetación y las formas que toman las rocas de rodeno en su trazado, también nos harán disfrutar de esta espléndida ruta.
Todo un espectáculo maravilloso en un día soleado, después de cinco días sin verse el sol y lloviendo, algo insólito por estos lares, al menos, desde hacía tanto tiempo. ¡Cinco días de lluvia! Que gran regalo para la Naturaleza y cómo no para las personas que dependemos de este maravilloso líquido elemento para vivir.
Una ruta para disfrutar de la montaña, de la geología, de la historia y sus paisajes.

J.L. Asensi

domingo, 22 de marzo de 2015

Sierra Calderona: Castillo de Serra y Alt del Pi





Con olor a tierra mojada, perfume de aromáticas y el sol comenzando a destaparse de la capa de nubes que lo atenazaba, hemos realizado una ruta de Sábado bonita, de excelentes panorámicas y acompañados por esas caprichosas formas que toman las rocas, esta vez de rodeno, señoras de esta Sierra, la Calderona.
Es una suerte vivir cerca de esta Sierra y cómo no haberla pisado desde niño. Como suelo decir, es mi Sierra de abrir la ventana, pues es lo primero que veo nada más asomarme a esta y lo primero que huelo también. Por ello en ocasiones como hoy, en la cual el tiempo amenazaba lluvia, es una ruta ideal. Bueno, lo es en cualquier ocasión, pero en esas circunstancias más aún.
La ruta de hoy, en mi opinión, es una de las más bonitas de esta Sierra, que lo son todas, pero esta tiene el encanto de subir al castillo de Serra, una fortaleza de origen árabe de pequeñas dimensiones construida sobre el Siglo XI y digamos que en bastante buen estado, a excepción de las murallas, comparándolo con otros. Esta fortaleza pertenecía al sistema defensivo del norte de Valencia. Además del castillo, como he dicho antes, otro de los atractivos son las vistas y también O especialmente ese sendero que recorre parte del GR 10 y que tiene una abundante y sorprendente vegetación en bastantes tramos del mismo, en una Sierra, desafortunadamente, muy castigada por el fuego.
Una ruta cercana para mí, con dos subidas, la del castillo y la del Alt del Pi, con bastante desnivel, sobre todo, la primera y unos paisajes increíbles.
Por cierto, uno de los atractivos que han acaparado la sesión fotográfica de hoy  han sido los troncos de los pinos en la subida al Alt del Pi, donde nos encontraremos con una torre de vigilancia forestal. Unos troncos de un buen porte y de formas antojadizas.
La vegetación típica de esta Sierra está compuesta sobre todo por pino carrasco, acompañado de plantas y arbustos tales como romero, tomillo, aliaga, brezo, madreselva, zarzaparrilla, aladierno, palmito, madroño y reductos de alcornoques y carrascas de forma fragmentaria y casi testimonial entre otras.
En definitiva, una ruta bonita que vale la pena realizar de vez en cuando  en cualquier época del año. De hecho para mí es mi quinta vez y me gusta tanto como el primer día.

J.L. Asensi

miércoles, 18 de marzo de 2015

Alcornoque


Alcornoque: árbol querido, árbol amado,
tanta gracia en tu porte, en tu tronco tanta belleza,
en tus ramas, hojas y corteza,
así te hizo la sabia Naturaleza.
Alcornoque: árbol de mágicas formas, bosque soñado,
duermes en las bodegas con los mejores cavas,
con los más preciados vinos;
pareces dormido en la espesura,
encantado, por los años hechizado.
Alcornoque: este es un canto, a ti, amigo mío,
tantas veces por mi abrazado, a tu sombra cobijado,
en el descanso de un camino.

J.L. Asensi

domingo, 15 de marzo de 2015

Entre Ontinyent i Bocairent: Senda dels Enginyers i Barranc dels Tarongers



La ruta de ayer tuvo de todo: lluvia, frío, nieve, sol… inclemencias meteorológicas que en ningún momento pudieron impedir una bonita jornada senderista donde hubo también de todo: ruta, visita al precioso pueblo de Bocairent  con su barrio medieval, celebración, comida…
Un día que aunque parecía que se iba a deslucir por los rigores del tiempo, acabó siendo una hermosa jornada entre amigas/os disfrutando de la compañía mutua, de la naturaleza y de la historia de este pueblo enclavado en la vertiente noroeste de la Sierra Mariola, en mi opinión, uno de los más bellos de la Comunidad Valenciana. Un pueblo con un núcleo, casco o barrio antiguo medieval que constituye un entramado de calles empinadas y retorcidas que nos muestran la belleza e historia de Bocairent, la mayoría de estas adornadas con plantas que aún le confieren un mayor encanto a estas calles de un pueblo que surgió en época musulmana con el nombre de بُكَيران  O Bekirent y que fue plaza fuerte durante el califato de Córdoba y de economía manifiestamente textil.
Esta es una ruta, también, de grandes ondulaciones y profundos barrancos donde los senderos se pierden en la distancia saludando desde los collados. En estos grandes abismos abiertos entre grandes montañas donde podemos encontrar vías de escalada, se ubicaron en su día, molinos de harina que luego pasaron a convertirse en batanes textiles, desapareciendo sobre los años cincuenta y quedando abandonados en el tiempo como ahora se puede comprobar al discurrir junto a ellos.

J.L. Asensi

domingo, 8 de marzo de 2015

Sierra de la Fontanella: Desde Biar al Reconco


Ayer realizamos una ruta panorámica, botánica y de conocimiento de las sierras de la Comunidad Valenciana, pues la Sierra de la Fontanella en Biar, era una de las que nos faltaban en nuestro haber senderista.
Esta sierra, de extensas pinadas pobladas de pino carrasco, es una delicia para los amantes de la Naturaleza y la vegetación en esta parte de Alicante. Es aquí donde encontraremos algunos de los bosques mejor conservados de toda la Comunidad Valenciana, amén de todas las especies arbustivas que forman parte de la flora y cómo no del sendero botánico del Reconco, pues es a esa cima, la del Reconco, hacia donde ayer dirigimos nuestros pasos.
El Reconco es una cima de mil doscientos siete metros de altitud, en una zona bien nutrida de montañas y cimas conocidas que no bajan de esa altura. El Maigmó, La Penya Roja o El Despeñador, entre otras, son las cimas más cercanas al Reconco y que podemos observar y reconocer. Un poco más distante, pero que avistaremos en algunos momentos de la ruta, es El Montcabrer, cima también emblemática de la Comunidad.
La ruta del Reconco en Biar es también una ruta de barrancos preciosos como el de Fontalbres donde innumerables represas lo pueblan, para en su día, recoger el agua de lluvia en un clima seco y duro debido a la altitud y orientación de las montañas con respecto a la costa. También encontraremos en este recorrido diversos molinos de agua dedicados a la harina, el textil o el papel: El molino de Tío Comaro, el Molino de La Almoina o del Tío Seguillero, por ejemplo. Estos molinos de agua son de tipo horizontal de cubo. Su funcionamiento consistía en una canaleta superior donde se llenaba el cubo, el cual al caer hacía girar la rueda de palas impulsora de la muela.
En el recorrido del Reconco, nos encontraremos también, con alguna fuente de agua fresca y cristalina. La que nosotros vimos y donde comimos acompañados por el agradable sonido del agua al caer, fue la del “Chorro”, la cual consta, también, de una balsa poblada de vida y donde se reflejan los chopos para entretenimiento fotográfico y de observación de un fondo de varias especies de algas y renacuajos de un buen tamaño.
Los senderos frondosos que nos reguardan de un día caluroso y de pleno sol alicantino, nos irán conduciendo, de nuevo, al santuario de la Mare de Déu de Gràcia, entre campos de almendros y unas preciosas vistas del castillo de Biar, muchas veces presente en esta bonita ruta senderista.

J.L. Asensi

domingo, 1 de marzo de 2015

Desde Pego a La Vall d'Ebo:Entre valles y barrancos


Las rutas de Alicante se distinguen por lo abrupto de las mismas, por sus profundos barrancos, por sus cortados y altas paredes de piedra, por sus famosas sierras que acogen el senderismo más montañero. No se distinguen, en cambio, por su intensa vegetación, pero sí por lo peculiar de la misma.
Esta ruta de terreno lapiáz, de piedra blanca, de senderos jalonados de palmitos que enmarcan el camino, casi protegiéndolo, transcurre entre valles, entre barrancos, por encima y a través de estos, cerca de cuevas y simas, por senderos serpenteantes que se pierden en la distancia, algunos de los cuales nos recuerdan, en algún momento, a la Vall de Laguar y salvando las distancias, a sus seis mil quinientos escalones.
Esta ruta se sitúa entere dos pueblos, Pego y La Vall d’Ebo. Entre un valle costero y otro un poco más interior rodeado de montañas.
Es una ruta diferente, de vegetación distinta, de panorámicas sorprendentes salpicadas de aterrazamientos y corrales. Una ruta que desciende, a veces, en fuerte pendiente hasta el fondo de esos barrancos sorprendentes y gigantescos, observándolos desde la altura, aunque esta no sobrepase los seiscientos metros.
Por otra parte, se conoce mucho en el mundo senderista a La Vall de Laguar  y La Vall de La Gallinera, pero aunque de oídas la Vall d’Ebo es también muy nombrada, puede que sea la gran desconocida de dicho triángulo. Dicho trío de valles, es conocido también por sus famosas cerezas y el colorido que le confieren, a esta zona, dichos árboles frutales cuando están floridos.
Creo que merece la pena conocer, también, La Vall d’Ebo y las rutas que transcurren por esta, sin ser necesario que vayan a parar a sus vecinos valles. Es una experiencia nueva y un lugar para caminar tranquilamente, disfrutando de su entorno.

J.L. Asensi

domingo, 22 de febrero de 2015

Barranco de la Roca Roja:donde la roca, las pedreras y las encinas se enseñorean del paisaje




La provincia de Castellón, en general, destaca dentro de la comunidad por ser la de más vegetación en su entorno.
Cuando hablamos de senderismo dentro de esta, hablamos de las sierras más verdes de las tres provincias, esto sí, con algunas excepciones y una de ellas es la sierra que visitamos ayer, la Sierra d’En Galceran, concretamente en la población de Los Rosildos, pero que a pesar de ser un terreno más seco, nos dejó un agradable sabor de boca.
La ruta de ayer se vistió en sus inicios y en esta época del año de color rosa con los almendros en flor. Un mar de estos, conformado por las grandes extensiones de este cultivo existentes en la zona.
La ruta transcurrió, en su principio a través de estos perfumados campos floridos, para adentrarnos en un espectacular y precioso barranco, donde la roca, las pedreras y las encinas, se enseñorean del paisaje. El transcurrir por este barranco, el de La Roca Roja, es el aliciente mayor de la ruta y una delicia para los amantes de la escalada en “Bloc”, de las pedreras y los bosquetes umbríos de encinas que se alzan por doquier, los enebros, los tejos y otras especies de carácter arbustivo que también se dejan ver. Las plantas que con su perseverancia en la dureza del terreno crecen en las rocas de las maneras más inverosímiles, le confieren al barranco junto a lo abrupto del mismo, una belleza salvaje y agreste, con las rocas y su coronación, en algún momento, en forma de almenas. Un discurrir en forma de tajo que abre la montaña en dos y nos transporta a través de su herida a la cima y vértice geodésico del Tossal de Saragossa, desde donde, en un día como el de ayer, pudimos contemplar las Islas Columbretes. Ni qué decir, de puntos montañeros como el Penya Golosa, el Tossal de la Nevera, las montañas nevadas en Mosqueruela, Gudar, el Montsiá y parte del Delta del Ebro, Las Agujas de santa Águeda y el Bartolo, entre otros muchos puntos emblemáticos del mundo montañero.
El descenso por la otra vertiente, nos conducirá a través de vistas al valle de los almendros, bonitos cortados, una vía ferrata con un puente tibetano y una tirolina y un descenso a través de pistas de losas y un sendero serpenteante que nos pasará por unos refugios típicos de la zona, acabados en forma de cono y en un estado perfecto en el exterior y algo sucios, por el mal uso que se les da por parte de algunas personas que siempre dejan su impronta allá donde van.
La ruta culminó con una bonita postal del sol escondiéndose detrás de las montañas y lanzando sus últimos rayos sobre las ramas de los actores principales del día, los almendros floridos que vimos nada más llegar y que nos despiden al marchar.

J. L. Asensi